
El Precio del Prejuicio por Razones de Género
El posicionamiento de las mujeres abogadas en la actualidad fue analizado por varias colegas, entre ellas, Judith Kaye, ex Juez de la Corte de Nueva York, quien cuando se pensionó e incorporó al litigio y arbitraje en el año 2009, fue descrita como “una de las dos mujeres dentro de los mejores árbitros internacionales”; se cuestionó ¿por qué hay tan pocas mujeres en ese campo?, no nos habían dicho que el techo era de cristal?, y reconoce que el posicionamiento profesional de la mujer aún no es equitativo, a pesar de que las universidades gradúan números similares de mujeres y hombres.
Kaye, se muestra positiva para el futuro, porque ahora somos más las profesionales, hay más promoción, más canales de colaboración entre mujeres, más exposición, y todo ello se traduce en mayores oportunidades; amén, de que las empresas promueven la diversidad, y muy probablemente y sobre todo, han querido asegurarse el mejor talento.
Anne Weisberg, Directora de Diversidad e Inclusión de BlackRock, publicó un estudio en el que se analizaron tres décadas de mujeres abogadas graduadas de las Universidades de Harvard, Yale, Columbia, Michigan y Berkeley, concluyó que el 90% de las mujeres está ejerciendo la profesión, pero sub-representadas en el liderazgo profesional. En las firmas de abogados si acaso el 15% de los socios eran mujeres; 12 años después, Weisberg asegura que dicho porcentaje no ha progresado y que de acuerdo con la Comisión de Mujeres de la Barra Americana de Abogados, tampoco hubo un incremento de mujeres en el arbitraje, el cual no ha crecido más de un 5% desde el año 2004.
Para Weisberg, la respuesta al poco incremento de mujeres en puestos de poder radica en el prejuicio que consiste en asociar con el género masculino las características de los líderes: decisivo, asertivo, ambicioso, etc. El mejor ejemplo, está en el incremento de mujeres músicas integrantes de Orquestas en USA; en 1970 si acaso el 10% de los músicos eran mujeres, pero desde que se implementó la audición a ciegas, el jurado escucha la música sin conocer el género del intérprete, las mujeres tienen 50% más de probabilidades de pasar la primera ronda y 300% más de pasar a las finales y ser parte de la orquesta. Lo mismo sucedió cuando se eliminó el nombre del autor de los ensayos académicos en algunas universidades, y ello significó un incremento en las publicaciones de obras escritas por mujeres. Se quita el prejuicio, se quita el problema.
El cambio no ha sido sustancial en relación con los muchos años de lucha ininterrumpida por la igualdad, por la sostenida demostración de las capacidades intelectuales femeninas, y su impacto en beneficio de la humanidad.
La solución primaria, para alcanzar las posiciones de liderazgo y poder, está en manos de las mujeres, quienes debemos desaplicar los conceptos y conductas que nos impiden surgir e implementar el apoyo mutuo y solidario. No hay ley de igualdad ni de paridad que funcione, si nosotras no cambiamos de mentalidad, y nos permitimos crecer hasta el punto en que no haya una conducta discriminatoria que nos pueda afectar.
Andrea Hulbert
Abogada Litigante y Árbitro
Socia Fundadora de Hulbert Volio & Parajeles
Fuentes consultadas y citadas: Artículos publicados en la revista de la Sección de Resolución de Disputas de la Barra de Abogados de Nueva York, Volúmen 5, número 1, del año 2012, en los que se aborda el tema de la Mujer en el Arbitraje, denominados: “Déjá Vu: Una Reflexión Personal sobre la Mujer en el Arbitraje Internacional”, escrito por la ahora Abogada Litigante y ex Juez de la Corte de Nueva York Judith S. Kaye; y “Quitando el Prejuicio de los Neutrales”, escrito por Anne Weisberg, Directora de Diversidad e Inclusión de BlackRock.
